miércoles, 15 de abril de 2009

Cuando todos duermen

Cuando todos duermen es el momento en el que las almas noctámbulas deambulan por la ciudad. Es el momento en el que los insomnes no paran de darle vueltas a la cabeza, y es también el momento en el que la creatividad sale a relucir como un preciado tesoro. Es justo en ese momento, cuando todos duermen, cuando más lágrimas se derraman, cuando más canciones tristes se escriben, cuando más reflexionamos sobre cosas que a la luz del día no nos parecen tan importantes. Es el momento en el que nos convertimos en humanos. Es el momento en el que los escritores bohemios cogen un bolígrafo y un papel, y se preparan para escribir sus más profundos pensamientos. Pensamientos, que generalmente acabarán en el fondo de una papelera, y de los que nunca jamás se sabrá que existieron. Justamente, ahora es ese momento. Comienzo a ver los primeros rayos de luz que se filtran entre las nubes de un cielo gris, y que inciden en las gotas de lluvia haciéndolas brillar, e, inexplicablemente, esos rayos de luz me obligan a escribir. Porque tengo que hacerlo antes de que la gente se despierte, porque sino la magia y el encanto acabarán, la creatividad se irá, y el sueño comenzará a llamar a mi puerta.

Todo está en silencio. No se escuchan pisadas, ni ninguna voz, ni ningún coche, ni pájaros. Quizás sea por eso que lo único que escucho son voces dentro de mi cabeza, pensamientos que llevan ahí desde quién sabe cuando esperando para salir como una ráfaga de viento. Y yo, cual perro siguiendo las órdenes de su amo, obedezco a estas voces, y solo escribo el dictado que me van ofreciendo. Soy un noctámbulo, solo me siento bien viviendo de noche, ya que en el día todo me parece demasiado confuso, pero cuando llega esta hora, en la que todos duermen, toda la información de mi cabeza se ordena como piezas de un puzzle, y lo veo todo más claro. Por eso creo que todos deberían de sentir esta sensación alguna vez, para aclarar sus ideas, y dejar de vivir el día a día como autómatas. Porque solo meditando en el silencio de la noche se consigue pensar con claridad.

Sk - En la única ventana con luz de todo el bloque

2 comentarios:

Hugast dijo...

A la noche nunca tenemos planes.

Al pasar la medianoche pueden florecer nuestros deseos por el día nuevo, o intentar erradicar las desgracias personales del día que acabó a las 23:59.

Hay noches -últimamente pocas- que escribo -automáticamente en algunos casos- mis reflexiones sobre el día o sobre una época, y después puedo dormir tranquilo.

Hay otras que puedo estar mirando el reloj porque no quiero que termine el día.
Pero a medianoche el día ya ha empezado..

Estresante.

Bueno, voy a seguir tu blog, que encontré la dirección en el foro.

Un saludo.

Disika dijo...

Sin más, me ha encantado.

Gracias